Brillo y calidez en perfecta armonía.
El ágata, con sus vetas naturales, se combina con el resplandor del vidrio y los reflejos del metal dorado, creando una joya que equilibra lo terrenal y lo luminoso con un toque de lujo sutil.
Pieza única. De este collar existe un solo ejemplar: cuando se vende, no se repite.